Todos los que tenemos en estos momentos más de 30 años recordamos que estábamos haciendo el 11 de septiembre de 2001 cuando ocurrió el atentado a las torres gemelas en Nueva York y posteriormente el 11 de marzo de 2004 a los trenes de cercanías en Madrid. Las imágenes repetidas hasta la saciedad en los medios de comunicación se quedaron en nuestra memoria, lo mismo ha sucedido recientemente con los atentados ocurridos hace unos días en París, en esta ocasión, y gracias a las redes sociales lo hemos vivido en directo retransmitidos por las propias víctimas.

Pero ¿qué sucede con los más pequeños cuando son expuestos a estas imágenes o viven en directo estas situaciones traumáticas?, pues que son los más vulnerables y que muchas veces no se atreven a preguntar ni a hablar de sus miedos, pero podemos ver que están más irritables, que duermen o comen peor, que tienen miedo a estar solos o necesitan dormir con los papás. Hace unos días pude ver una escena entrañable de un niño de unos 5 años que preguntaba a su padre por lo que había pasado en París y el padre le decía que había unos señores malos que tenían armas pero que ganaríamos los buenos porque teníamos flores y velas, el pequeño miraba al padre incrédulo de lo que decía su papá.

 

¿Cómo explicarles los atentados a los niños?

Hay que ponerse a su nivel y explicarles con palabras sencillas que lo que ha sucedido, que unas personas han hecho daño a otras, es raro que vuelva a ocurrir, porque tenemos personas buenas que nos protegen.

Los padres deberían intentar que los niños no vean las imágenes más escabrosas, en esto los medios de comunicación deberían tener un código de conducta, de hecho en el caso de las Torres Gemelas, no se emitieron ciertas imágenes desagradables.

Es importante que los niños expresen sus miedos, sus angustias a su manera. La frase que oigo a muchos padres “es pequeño y no se entera” es totalmente falsa. Los niños desde bien pequeños son conscientes del suceso traumático, ya sea una situación de abuso o maltrato, ser víctima o testigo de un accidente o de una cualquier circunstancia que haya supuesto un estrés agudo.

 

¿Cómo trabajar con los niños el estrés postraumático?

Depende de la edad del niño, en niños pequeños a través del juego o del dibujo. He tenido pacientes que han vivido un accidente de tráfico donde ha fallecido algún familiar y has sido capaces de dibujar, como si de un cómic se tratase, todos las escenas del accidente, el golpe, las ambulancias, la estancia en el hospital, los féretros y el entierro del familiar, y ese dibujo ha permitido trabajar con ellos la ansiedad y la angustia que presentaban.

En adolescentes hay que hablar con ellos y dándoles la confianza para que puedan explicar los sucedido y protegiéndoles en caso de abuso o maltrato para que no vuelva a ocurrir. Otra posibilidad es que escriban sobre sus preocupaciones, sus miedos.

Hace unos años, después del 11 S, coincidí con el Dr Harold Koplewicz, director en esos momentos del Child Study Centre en New York, y me explicaba cómo habían trabajado con los hijos de las personas fallecidas en las Torres Gemelas, fundamentalmente hijos de policías y de bomberos, a través del dibujo en niños pequeños y de terapia de grupo con adolescentes y adultos. Me regaló un libro (The day our world changed: Children’s art of 9/11) con los dibujos de estos niños que me impresionó por la sensibilidad que mostraban los más pequeños y donde uno comprueba “que si se enteran de todo” y que hay que ayudarles a superar los miedos, miedos que también tenemos los mayores aunque no seamos en muchas ocasiones capaces de hablarlo o de dibujarlo.

Ante la presencia de estos síntomas es conveniente consultar con un especialista para que valore de forma adecuada el caso.

Dr. José Ángel Alda

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.