La reeducación, en términos coloquiales, es un refuerzo escolar personalizado que tiene como objetivo la mejora del rendimiento y la adaptación escolar. Es uno de los pilares fundamentales en el tratamiento con niños diagnosticados con TDAH.

 

 ¿Cuáles son las claves para que la reeducación sea satisfactoria?

Para empezar es importante establecer una buena relación basada en el respeto y el interés con el niño o el adolescente. Llevar a cabo una buena conversación con él, en la que no solo es importante tratar los temas del aula sino también hablar sobre las fortalezas y los intereses que tiene el niño, también se pueden marcar aquellos aspectos que se quieren mejorar.

Un aspecto muy importante a tratar es el planteamiento de objetivos, primero siempre empezaremos con objetivos sencillos y fáciles de cumplir, siempre pactados con el niño previamente y planteados de forma positiva.

Nunca hay que dejar de resaltar y de aplaudir el trabajo bien hecho, es muy importante animar y dar seguridad, dejar claro que con esfuerzo y constancia podemos conseguir los objetivos que nos hemos marcado. Además, es importante preocuparse por sus preferencias e intereses, ya que esto lo podremos utilizar como reforzador o premio.

Hay que ser comprensivos y no solo valorar el resultado final, sino también el esfuerzo realizado, que sepa que va por buen camino.

 

¿Qué estrategias podemos seguir para trabajar los objetivos del aula?

La organización: es un punto a tratar fundamental, gracias a una buena planificación conseguiremos unos buenos resultados. La realización de un buen horario de trabajo tiene muchos beneficios, entre ellos encontramos: el ahorro de tiempo, la organización diaria de materias y deberes, la creación de un buen hábito,  la optimización de tiempo y la evitación de la improvisación a la hora de estudiar. Es muy importante que este plan de estudios sea marcado con el niño, ya que de esta manera le hacemos partícipe y con ello conseguimos que se comprometa con la tarea.

Hay que ir poco a poco, primero se plantearía una organización diaria, cuando esta esté conseguida pasaríamos a la organización semanal.

Esta organización no solo nos servirá para mejorar los resultados académicos sino que va dotando al niño de seguridad, ya que está demostrado que una buena organización aumenta la seguridad en uno mismo.

 

¿Cómo conseguir una buena motivación?

Haciendo que el niño se sienta parte de la tarea, dejar que intervenga en el proceso, preguntarle sobre su opinión acerca de lo que está estudiando en ese momento. Es importante potenciar el trabajo en equipo.

Además, a medida que se vayan cumpliendo los objetivos marcados el niño irá comprobando que puede conseguir lo que se proponga y esto va directamente relacionado con el aumento de su motivación personal.

Por último, nunca hay que olvidar el proceso de adaptación de cada uno, hay que saber valorar los pasos que se van dando, por muy pequeños que sean.

 

 Carla Cuellar. Psicóloga