La ansiedad es una emoción normal que presentamos la mayoría de los seres humanos. En general todas las personas saben lo que es tener ansiedad, por ejemplo los hormigueos en el estómago antes de una cita importante. Este tipo de ansiedad incita a actuar, ayuda a enfrentarse a una situación estresante o amenazadora, en general ayuda a salir airoso de las diferentes situaciones de la vida cotidiana.

 

La mayoría de los seres humanos tienen en algún momento de su vida ansiedad. Se trata de una emoción que nos ayuda a enfrentarnos a una situación estresante o que nos preocupa. Pero si uno sufre una crisis de ansiedad, esa emoción normalmente útil provoca el resultado opuesto, aparecen conductas evitativas frente a una situación determinada de la vida cotidiana trastornando el funcionamiento diario.

 

Los trastornos de ansiedad son la forma más común de psicopatología en los niños y en los adultos, con una prevalencia a lo largo de la vida del 9% y 15% respectivamente. En nuestro medio suponen el 25% del total de las urgencias psiquiátricas infanto-juveniles.

 

Las últimas investigaciones encuentran una fuerte relación entre los trastornos de ansiedad y depresión en niños y adolescentes. Así, entre un 25-50 % de los pacientes con sintomatología depresiva presentan a la vez trastornos de ansiedad, pudiendo estar gran parte de esta asociación relacionada con un núcleo común probablemente de tipo genético.

 

Un niño o un adolescente con un trastorno de ansiedad experimenta ansiedad más frecuentemente y más intensamente que otros niños de su edad, y esta situación interfiere en sus actividades diarias, apareciendo conductas evitativas o miedo al exponerse a determinadas situaciones.

 

Un trastorno de ansiedad puede aparecer bruscamente o bien estar presente desde hace tiempo. Las manifestaciones clínicas de la ansiedad incluyen síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, temblores, sequedad de boca, disnea, dolor precordial, náuseas y malestar abdominal; y síntomas psíquicos como sensación de despersonalización y/o desrealización, sensación de muerte inminente, sensación de inestabilidad, miedo a perder el control, o a volverse loco.

 

Los trastornos de ansiedad son los más precoces y eficazmente tratados dentro de todos los trastornos mentales. La terapia cognitivo-conductual que enseña al niño cómo entender y controlar los pensamientos, sentimientos y conductas problemáticas obtiene buenos resultados. La terapia psicodinámica también puede ayudar a resolver el problema desde la comprensión de aquello que produce la ansiedad. El tratamiento psicofarmacológico solo o en combinación a las terapias señaladas también puede ser útil.