Nuestra existencia se basa en un constante cúmulo de acontecimientos vitales, que no son más que experiencias que alteran la actividad habitual del individuo y provocan un cambio y la necesidad de un reajuste orgánico y/o conductual, que pueden degenerar o no en alteraciones psicológicas.

 

La tesis doctoral Acontecimientos vitales y su impacto sobre los síntomas y los trastornos emocionales’ tiene como objetivo principal examinar si existe una relación en la adolescencia entre la presencia de síntomas y trastornos de ansiedad o depresión, y los acontecimientos vitales de esta etapa evolutiva.

 

Se evaluaron 1061 adolescentes de ambos sexos con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, escolarizados durante el curso escolar 2009/2010 en Rubi (Barcelona). Estos adolescentes proporcionaron información sobre los acontecimientos vitales, sobre cuánto les habían impactado y sobre los síntomas de depresión (estado de ánimo triste, cambios de apetito o peso, alteraciones del sueño, falta de energía, sentimientos de infravaloración o culpa, dificultad para pensar o concentrarse) y de ansiedad (preocupaciones excesivas, inquietud, fatiga, irritabilidad, tensión muscular, trastornos del sueño, dificultad para concentrarse).

 

Los resultados de este estudio mostraron que los adolescentes con síntomas depresivos habían vivido más acontecimientos vitales negativos y que si comparaban entre autóctonos e inmigrantes, ante el mismo número de acontecimientos negativos, los inmigrantes manifestaban menos síntomas de depresión que los españoles. Por otra parte, se observó que los síntomas de ansiedad manifestados en los adolescentes se debían tanto a acontecimientos positivos como negativos, es decir que tanto el obtener buenas notas en los exámenes (y la exigencia que esto genera), como el suspenderlos, hacen que los adolescentes generen síntomas de ansiedad. Finalmente, esta tesis doctoral pone de manifiesto que los acontecimientos vitales influyen (positiva o negativamente) en la presencia de sintomatología depresiva y/o ansiosa, pero que sin embargo esta influencia no es suficiente para manifestar trastornos emocionales, pues es el nivel de impacto percibido por el adolescente (alto impacto o bajo impacto) el que será determinante para desarrollar patología o no.

 

En resumen, las experiencias vitales pueden hacer que desarrollemos síntomas de ansiedad o de depresión, pero es la percepción de la gravedad de estos acontecimientos, es decir, el valor que los adolescentes le den a dichos eventos lo que hará que se desarrollen o no trastornos psicológicos.

Estrella Ferreira. Doctora en Psicología